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Lo Mejor de la Danza

Este blog tratará de mostrar todas las manifestaciones de gran calidad en el arte de la danza.

TIEMPO COMO DURACIÓN. GRADO DE ENERGÍA.

TIEMPO COMO DURACION

Llamamos así a la cantidad de segundos, minutos, horas, que puede durar ya sea y simple movimiento, una danza corta o un ballet. Para intensificar un movimiento en su capacidad expresiva si queremos hacerlo de manera realista le daremos una duración lo más similar posible a la que tendría en la vida real, o sea que un gesto nervioso no podrá reproducirse copiando su forma real, pero recargando su duración porque el espectador no lo reconocerá y no servirá como medio de transmisión de una emoción. En cambio si queremos realizar la abstracción de un gesto de la realidad podemos variar duraciones modificando el grado de energía y conseguir de este modo una respuesta emocional, no porque se comprende el movimiento realizado sino porque hay una transmisión directamente emotiva: a una mayor brevedad que la real corresponde un aumento del grado de energía y a un alargamiento de la duración, una tensión menor. Si consideramos la duración de una danza breve o de un ballet en casi todos los casos la menor duración corresponde a mayores posibilidades expresivas o sea que la repetición permanente e invariable de una misma forma o ritmo (que ya citamos como medio de intensificación) tiene que durar cierto tiempo para crear en el espectador la tensión esperada y necesaria. La duración también permite la reaparición frecuente de los efectos de intensificación que conocemos así como el desarrollo del crescendo gradual de mayor extensión y efecto.

También nos interesa la duración de una danza o conjunto de danzas (ballet) pues la mayor extensión en el tiempo permite más posibilidades en el desarrollo narrativo. Si un ballet refiere un argumento, cuanto más larga sea la serie de danzas que lo compone o cada una de ellas, más posibilidades tendremos de añadir detalles que individualicen a los personajes y fijen mejor el relato en la memoria. En cambio las simples exposiciones de sentimientos o emociones se prestan mejor a un desarrollo limitado. La duración de las danzas ha sido variable a través de la historia. Las danzas primitivas o rituales de tipo orgiástico son por lo general de gran duración siendo interrumpidas solamente por el agotamiento físico de los bailarines. Las danzas rituales propiamente dichas suele ser breves porque no constituyen, salvo en algunos casos como el de las hindúes, la totalidad del espectáculo en sí mismas sino parte o partes intercaladas en él, alternando con canto, música pura o invocaciones habladas. Algo similar ocurre en las danzas fúnebres medievales y tenemos que llegar al Siglo XVIII para que el espectáculo de danza se transforme en teatral, bailado por ejecutantes especializados y se haya ido separando poco a poco del canto, la poesía y el drama, para constituir el espectáculo en sí mismo.

En lo que respecta a las danzas folklóricas su duración es generalmente breve aunque en determinadas fiestas se reproduce siempre cierta sucesión de danzas cuya duración total puede ser grande.

Dentro de las danzas teatrales propiamente dichas la fuerza establecida por el ballet clásico fue la de dos o tres sucesiones de danzas ligadas entre sí por un argumento, por una composición musical en la que se basan o por una línea estética común. A veces se presentaba un solo ballet que ocupaba la totalidad del espectáculo (por ejemplo, La Bella Durmiente del Bosque).

Las bailarinas modernas desde Isadora Duncan (como los espectáculos de carácter frívolo) introdujeron el hábito de presentar una serie de piezas cortas, sin unidad entre una y otras. Esta moda no ha persistido en la danza moderna actual ni ha pasado al neoclásico (salvo en las presentaciones individuales o de dúos y tríos) y se ha vuelto a adoptar la duración característica de la época clásica, o sea tres ballets o conjuntos de danzas con un nexo común por programa. 

 

GRADO DE ENERGIA

Llamamos así a la mayor o menor fuerza o tensión con que se ejecutan los movimientos. Los grados de energía más bajos corresponden a los movimientos menos tensos o relajados; los más altos a la tensión permanente.

El mayor o menor grado de energía servirá para aumentar la fuerza expresiva de un movimiento si se lo usa adecuadamente. No debemos pensar que un movimiento muy tenso será más expresivo que uno medianamente tenso o uno relajado, sino reflexionar sobre qué es lo que queremos transmitir o expresar por medio del movimiento y qué cualidad de fuerza, debilidad o delicadeza lo caracteriza. Por ejemplo: una danza de carácter melancólico aumentará su expresividad por una progresiva disminución de energía que pondrá cada vez más de relieve el estado anímico que deseamos expresar. En cambio en una danza guerrera cuanto mayor sea el grado de tensión muscular con que los bailarines ejecutan sus movimientos más se logrará transmitir la idea de la voluntad de vencer que anima a los luchadores. Los movimientos de la danza no necesitan ser representativos, aunque sean abstractos el efecto logrado será el mismo; en otras palabras, para expresar el miedo no será necesario una pantomima que reproduzca las miradas de temor en todas direcciones y los gestos de protección o escondite sino que podemos transmitir ese sentimiento por medio de los naturales cambios de tensión propios de la persona asustada. Podríamos decir que hay dos formas de aumentar la expresividad por medio del grado de energía. Cuando el grado de energía sirve para representar el carácter de varios personajes diferentes que intervienen en la misma danza será usado de manera representativa realista, o sea que el distinto grado de energía que diferencia a un personaje de otro será el mismo que los diferencia en la vida real.

En una danza de pareja, por ejemplo, el grado de energía de la mujer será más bajo que el del hombre de modo que aunque trabaje en determinado momento con formas repetidas esa repetición se transformará en lo que llamamos semejanza. Las formas lineales perderán su dureza y se curvarán muy ligeramente; los saltos serán más bajos; las relajaciones algo más intensas, etc.

Hay casos excepcionales donde por razones de argumento la mujer de una pareja es más fuerte física o espiritualmente que su compañero. Por ejemplo una bruja que danza con un caminante extraviado; la sabiduría y el filósofo; la diosa de la guerra que guía a los soldados, etc. En esta danza los movimientos femeninos deberán ser ejecutados con un grado de energía más algo que el que utiliza la figura masculina, para poner de manifiesto esa supremacía. En una danza guerrera los combatientes que representan a los futuros vencedores, aunque ambas partes utilizan formas similares deberán desde un principio moverse con un grado de energía más algo que los que serán vencidos. En las danzas primitivas de tipo orgiástico, el grado de energía es creciente, se inician con un grado de energía mediano que va aumentando a causa del éxtasis que domina a los bailarines hasta el máximo que la capacidad física de cada uno lo permite. Cuando se llega a ese punto, en muchas de esas danzas el bailarín cae al suelo como fulminado. En las danzas mágicas el grado de energía se usa de manera representativa realista. En las rituales y folklóricas, el grado de energía es mediano y si hay algunas variaciones ellas dependen de las necesidades ilustrativas o del carácter del ejecutante; por ejemplo en los zapateos masculinos o en las danzas de palos. En la danza clásica y neoclásica la tensión es en general bastante alta, y se caracteriza por presentar muy pocas variaciones durante la danza y de una danza a otra. Cuando varía será por razones representativas, pudiendo alcanzar su mayor intensidad en danzas guerreras y las menores en representaciones de ensueño o muerte.

En la Danza Moderna Alemana, los grados de energía se llevaron a sus extremos, con una gran intensidad, habiendo danzas completas realizadas en relajamiento respondiendo con ello a un concepto emotivo y estático de los coreógrafos.

La Danza Moderna Norteamericana lleva los relajamientos menos lejos. Una de sus figuras más importantes, Martha Graham lo suprime de manera total, sosteniendo que carecen de fuerza para transmitir emoción al espectador, el cuál, en el momento de relajarse el bailarín pierde contacto con él. En la Danza Contemporánea el grado de energía, lo mismo que los otros elementos son utilizados para crear contrastes, oposiciones, etc.

 

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